Preguntas frecuentes en Terapia de Pareja

Los motivos más habituales de consulta en terapia de pareja son:

  • Comunicación, negociación y resolución de problemas.
  • Celos y desconfianza.
  • Infidelidad.
  • Monotonía y abandono en la vida en pareja.
  • Problemas de convivencia y/o dificultad para conciliar la vida laboral y doméstica.
  • Desacuerdos en la crianza y/o problemas con la familia política.
  • Dependencia emocional.
  • Dificultades en la sexualidad y/o conflictos relacionados con la vida sexual en pareja.
  • Toma de decisiones.
  • Apertura de la relación y gestión de acuerdos en relaciones no monógamas.
  • Gestión de la separación, acuerdos de ruptura y acompañamiento en el duelo.
  • Prevención y preparación ante momentos de cambio significativo en la pareja.

La terapia de pareja tiene como objetivo principal ayudaros a construir una relación más sana, en la que ambas partes os sintáis escuchadas, comprendidas y satisfechas. El foco está en mejorar la conexión emocional, la comunicación y las dinámicas de la relación, para que ambas personas estéis lo mejor posible, ya sea como pareja o, si fuera necesario, de manera individual.

La terapia busca promover un entendimiento y respeto mutuo (¡aunque eso no significa estar de acuerdo en todo!), ayudándoos a identificar patrones que dificultan la relación y a desarrollar nuevas formas de relacionaros que sean más saludables y sostenibles. A lo largo del proceso, podréis adquirir herramientas prácticas para gestionar los conflictos de una manera más constructiva, expresar vuestras emociones, mejorar la comunicación y aumentar la intimidad. No se trata solo de apagar fuegos y resolver problemas presentes, sino de sembrar las bases para una relación más sólida y resiliente que os permita enfrentar los desafíos del futuro. Trabajar como un equipo os ayudará a mejorar la conexión emocional necesaria para una relación más plena y satisfactoria.

Sin embargo, es importante recordar que la terapia de pareja no pretende forzar una relación a cualquier precio. En algunos casos, puede llevaros a la conclusión de que lo más saludable para ambas partes es seguir caminos separados. Esto no debe interpretarse como un fracaso, sino como una decisión madura y respetuosa que abre la puerta a nuevas etapas de crecimiento y bienestar individual. En este escenario, la terapia puede seguir siendo de gran utilidad, ayudándoos a gestionar la separación de manera respetuosa, estableciendo acuerdos y acompañándoos en el impacto emocional del duelo. Si decidís tomar esta dirección, puedo ofrecer, siempre que lo queráis así, sesiones individuales a una de las partes y recomendar a la otra persona un/a psicólogo/a de confianza, asegurando que ambas partes recibáis el apoyo necesario durante esta transición.

Ya sea que el proceso os lleve a fortalecer vuestra relación o a tomar caminos distintos, la terapia de pareja tiene como finalidad que ambas partes encontréis el bienestar que merecéis. Estoy aquí para acompañaros en este camino, sea cual sea la dirección del viaje.

Las primeras sesiones de pareja no están orientadas a lograr grandes cambios inmediatos, sino a realizar una evaluación completa de la situación para entender las necesidades de ambas partes. Por eso, el proceso se desarrolla de la siguiente manera:

  1. Primera sesión conjunta (80 minutos): La primera toma de contacto será una sesión más larga de lo habitual. En ella habrá momentos en los que ambas partes de la pareja estarán juntas, pero también habrá espacios por separado. El objetivo es obtener una visión general y sincera del problema, y cómo lo vive cada parte.
  2. Sesiones individuales (50 minutos cada una): Una semana después, se llevará a cabo una sesión individual con cada integrante de la pareja. Aquí profundizaremos en la visión personal, conductas aprendidas y en la historia afectivo-sexual de cada parte. En algunos casos, si es necesario (por ejemplo, si hay poca participación, o muchísima información que recabar), se puede programar más de una sesión individual para completar adecuadamente la evaluación.
  3. Devolución de información y propuesta de tratamiento: Una semana más tarde, se realiza una nueva sesión conjunta (de 50 o 80 minutos, según se considere necesario) donde comparto los resultados de la evaluación, expongo mi visión general y propongo las primeras pautas de tratamiento.
  4. Sesiones de tratamiento: Durante las sesiones de tratamiento, que pueden ser semanales o quincenales según la necesidad, trabajaremos sobre los momentos conflictivos recientes, buscando nuevas perspectivas y entrenando habilidades clave como la empatía, la comunicación asertiva, la escucha activa y la conexión emocional. La mayoría de las sesiones serán conjuntas, aunque dependiendo del caso, podría ser útil realizar algunas sesiones individuales, siempre enfocadas a trabajar en la relación, no como terapia individual. A medida que se avanza, las sesiones se irán espaciando en el tiempo, para permitir a la pareja poner en práctica lo trabajado, consolidar los avances y manejar los conflictos de manera más autónoma.
  5. Finalización de la terapia: La terapia se considerará finalizada cuando no solo se hayan alcanzado los objetivos propuestos, sino que estos logros se hayan mantenido a lo largo de varios meses, garantizando que no se trate de una mejora temporal.

Es importante destacar que, si uno de los miembros de la pareja necesita realizar un proceso de terapia individual, se recomienda hacerlo con otro/a psicólogo/a para no interferir en la terapia de pareja. En estos casos, puedo recomendar compañeros/as de confianza.

Por último, aunque recomiendo hacer las sesiones de pareja de manera presencial siempre que sea posible (ayuda más a que la pareja conecte), también existe la posibilidad de realizar sesiones online si fuera necesario.

Cada pareja es única, por lo que la duración de la terapia puede variar en función de varios factores:

  • Motivo de consulta y evolución del problema: Dependerá de la naturaleza de los conflictos, cuánto tiempo llevan presentes, su intensidad y frecuencia, así como el impacto que han tenido en la relación.
  • Características de la pareja: Influyen aspectos como la conciencia que ambas personas tienen sobre los problemas, si se asumen o no responsabilidades, la honestidad en la información compartida, la disposición para el cambio y la historia de la pareja. También influyen los factores individuales, el contexto actual, las dinámicas relacionales previas y el apoyo que cada persona recibe fuera de la terapia.
  • Compromiso con la terapia y entre sesiones: La implicación en las pautas y actividades propuestas fuera de las sesiones es clave para acelerar el proceso y consolidar lo trabajado. Buscamos aplicar los aprendizajes en el día a día para asentar las bases de cambios duraderos en el tiempo.
  • Frecuencia de las sesiones: Al inicio, mantener una frecuencia regular (semanal o quincenal, aunque normalmente suele ser quincenal) es fundamental para garantizar un buen ritmo de trabajo y consolidar el vínculo terapéutico. Espaciar demasiado las sesiones al principio podría ralentizar el progreso, el compromiso y la motivación con la terapia. Más adelante, una vez consolidados ciertos cambios, necesitaremos justo lo contrario: espaciar más las sesiones, para poner en práctica lo aprendido y reflexionar sobre las dificultades que puedan surgir.
  • Vínculo terapéutico: Es imprescindible que ambas personas se sientan cómodas y en confianza durante la terapia. Un espacio seguro es clave para que cada miembro de la pareja pueda expresarse libremente. También será imprescindible que compartáis vuestras impresiones sobre el proceso, qué os resulta útil o qué áreas podríamos ajustar para que la terapia sea más efectiva.

Por tanto, en función de estas características, el proceso puede ir desde tan sólo unos meses hasta más de un año. Es importante tener en cuenta que la terapia no siempre avanza en línea recta. Habrá momentos de avance significativo y otros en los que podéis sentir un aparente estancamiento. Evaluaremos el progreso en cada etapa para asegurarnos de que el proceso sigue siendo útil y ajustado a vuestras necesidades. Mi objetivo es ayudaros a desarrollar habilidades y recursos que podáis aplicar no solo durante la terapia, sino también a medio y largo plazo. Para lograr cambios significativos será imprescindible vuestro compromiso y participación activa. Como profesional, estaré aquí para acompañaros, apoyaros y guiaros, pero el cambio real nace de vuestro esfuerzo y compromiso conjunto.

Al inicio del tratamiento, se recomienda realizar las sesiones con una frecuencia semanal o quincenal, según el caso. Espaciar más las sesiones al inicio de la terapia de pareja puede comprometer la eficacia del proceso: avanzaríamos muy lentamente en la recogida de información y en la aplicación de las primeras pautas de intervención. Además, se tardaría más en empezar a notar cambios, y el vínculo terapéutico no tendría tiempo suficiente para consolidarse, lo que podría afectar tanto a la motivación como al nivel de compromiso con la terapia.

Aunque no les pasa a todas, algunas parejas empiezan a notar mejoras rápidamente, y tras un par de sesiones deciden abandonar la terapia. Es importante entender que la terapia no solo busca alcanzar los objetivos, sino también asegurarse de que los cambios se integren y mantengan realmente a largo plazo. Por eso, no es recomendable interrumpir el proceso de forma prematura basándose únicamente en esas primeras mejoras. A medida que avancemos, iremos evaluando el progreso y ajustaremos la frecuencia de las sesiones según las necesidades del momento. Normalmente, la frecuencia pasa de semanal o quincenal, a cada tres semanas, después sesiones mensuales, y por último cada dos meses (seguimiento final). Este proceso permite poner en práctica lo trabajado y comprobar cómo se manejan las dificultades que puedan surgir en la pareja.

La terapia se da por finalizada cuando, de manera conjunta, consideramos que no sólo se han alcanzado los objetivos, sino también que se han consolidado. Es recomendable realizar una sesión de cierre antes del alta, donde repasaremos los aprendizajes, resolveremos dudas y abordaremos estrategias para prevenir posibles conflictos futuros o recaídas. Terminar la terapia de manera abrupta puede dejar temas importantes sin resolver, por lo que siempre se recomienda un cierre adecuado.

Los precios siempre aparecerán actualizados en mi web, en el apartado precios.

La primera sesión tiene una duración recomendada de 80 minutos y un coste de 95€.

Las siguientes sesiones suelen ser de 50 minutos (70€). Si observamos que de forma habitual necesitamos más tiempo, podremos ampliar la duración a 80 minutos, aplicándose el coste correspondiente.

Al principio, y en algunos momentos puede ser necesario realizar alguna sesión individual, siempre con el foco puesto en el trabajo de pareja. En ese caso, se aplicará el precio de las sesiones individuales: 65€.

Las sesiones tendrían el mismo coste, tanto si se hacen en formato presencial como en formato online (aunque en sesiones de pareja siempre recomiendo el formato presencial).

En terapia de pareja, siempre que sea posible, recomiendo hacer sesiones presenciales, porque estamos trabajando vuestro vínculo, y es muy importante ver cómo os relacionáis y expresáis durante la sesión, a nivel verbal y no verbal. Pero, sino hubiera otra alternativa, podríamos probar la opción de la terapia online.

Si tienes alguna otra duda adicional, contáctame sin compromiso (preferiblemente a través de whatsApp o e-mail, pero si lo prefieres, podemos programar una llamada).